domingo 22 de noviembre de 2009

Parque Nacional Natural Chingaza

Bogotá, otra mañana cotidiana de otro cotidiano fin de semana en la capital. El smog, ya es parte integral de la ciudad. Los espacios verdes y la naturaleza, por el contrario, se empiezan a alejar y a perder atención e interés entre nosotros, sus habitantes. Creo que en el fondo todos sabemos que en nuestro país tenemos paisajes espectaculares, así como fauna y flora singular. Sin embargo, pocas veces sabemos apreciar y valorar éstos, en realidad muy pocas veces tenemos el impetú de salir a visitar y conocer estos santuarios. Es triste que la magia de sus montañas y de sus páramos se vea en gran parte amenazada por nuestro propio desconocimiento. Este fue uno de los motivos para emprender este viaje, conocer lo nuestro y sentirnos parte de él.

Chingaza, es uno de los parques nacionales naturales más cercano a Bogotá (a menos de dos horas), así como uno de los parques con más personal permanente, equipado con una muy buena infraestructura (incluyendo su excelente carretera), la zona de camping es una de las más modernas de suramérica, entre otras muchas bondades. Es famosa por ser dueña del recurso hídrico, el oro líquido: el agua. El parque abarca 76.600 hectáreas por los departamentos de Cundinamarca y Meta. Visto desde un mapa tiene la silueta de una mariposa, cuyas alas representan dos zonas con ecosistemas diferentes unidos por un pequeño corredor ecológico. La zona de páramo y la zona de bosques de niebla. El sistema montañoso es uno de los componentes principales del parque, ya que lo atraviesa en gran parte la coordillera oriental, los farallones de Medina en el sector oriental del parque hacen gala de esto. En un futuro en esta otra cara del parque se va a servir a la comunidad con un centro para visitantes accesible desde el municipio de Restrepo, Meta (nada oficial, sólo un chisme que nos contaron).

Antes del viaje tratamos de encontrar en Internet más o menos qué comprendía la aventura. El primer recurso que se vino a la cabeza fue la página oficial de parques nacionales naturales, para mi sorpresa debo admitir que la página fue muy informativa y contenía los datos claros y precisos de lo que se debía hacer para llegar, las actividades y la infraestructura. También encontramos otros sitios y blogs bastante informativos y con fotos espectaculares, que en realidad hacen que nazcan en uno ganas de vivirlo.



Decidimos arrancar muy temprano, a eso de las 7:30AM desde Bogotá rumbo a la Calera; entre la Calera y Guasca en el Km 1, está el típico aviso de madera con letras amarillas del PNN Chingaza donde se debe hacer el desvío, de allí al retén de Piedras Gordas son más o menos 45 minutos. Por carretera destapada, pero en muy buenas condiciones, el paisaje rural muy agradable, fincas y campo cultivado típico de los alrededores de la sábana. En el retén de Piedras Gordas, los visitantes debemos bajar del vehículo y, funcionarios del parque, muestran un video informativo acerca del parque seguido de un video de la empresa de acueducto, todo esto en una cabaña tipo Chalet Suizo. Aunque allí se puede obtener el permiso y pagar, es importante de ser posible traer el permiso desde la oficina de Parques nacionales Naturales de Bogotá, ya que para las caminatas y la zona de acampar el límite es de 30-40 personas diarias, esta recomendación es más que todo para tranquilidad y certeza que después no habrá que cambiar los planes. Vale la pena aclarar que solo es posible acampar durante Viernes, Sábados y Domingos únicamente por un sólo día. Hora mínima de ingreso 9:00AM y de salida antes de las 5:00PM. Pasando al tema económico, van los precios en pesos colombianos. Ingreso al parque: estudiantes $6.000, adultos responsables $10.000. Ingreso del vehículo $9.000. Noche de camping por persona: $10.000. Área de camping $8.000. En definitiva, como éramos cuatro el total fue de $85.000. Nada mal, dentro del rango esperado.

De Piedras Gordas a Monte Redondo, el paisaje de páramo se torna más y más natural y conservado. Varias especies de frailejones, lagunas (Laguna Seca y Laguna Verde), venados y montañas nos acompañaron por algo más de otros 45 minutos. El paisaje es realmente impactante. La carretera al final se torna un poco más complicada (hablo para carros pequeños, como en el que iba) debido a la gran cantidad de piedras, me modo que un par de veces fue preciso disminuir la velocidad con tal de no rayar el carro por abajo.



En Monte Redondo, al borde del embalse de Chuza, se encuentra el centro administrativo del parque, muy cerca también está una base de operaciones de la EAAB. En el centro administrativo del parque hay un lobby que parecía más un museo, con fósiles, cráneos, fotografías, mapas y hasta pieles de algunos animales. También había un pequeño humedal simulado en un acuario, muy didáctico.

Allí se encuentra la zona de camping. Debo admitirlo, soy el más newbie, amateur o principiante en cuanto a acampar se refiere, sin embargo quede muy impresionado por la comodidad y la infraestructura que había: parqueadero, luz, toma de corriente, asador, lavaplatos, techo, mesa y hasta baños.



Los funcionarios del parque, muy cálidos y atentos por cierto, organizan una visita guiada que incluye la explicación geológica de los orígenes del parque y una caminata por un sendero bastante interesante (sendero Suasie), por el que se recorren tres ambientes diferentes del páramo y en el punto más alto una de las mejores vistas panorámicas de el embalse de Chuza. Notamos que algunos Bogotanos van a pasar el día allí o simplemente a almorzar, más bien pocos los que acamparon ese día.



El día fue cálido, la intensa radiación solar hacen que la temperatura suba varios grados durante el día y le da una vista más bonita a todo. Durante la tarde hubo lluvias, algo muy típico e inherente del páramo, especialmente de éste. La noche fue fría, aunque despejada, las estrellas en la noche se veían en todo su esplendor, en el horizonte de la oscuridad se alcanza a visualizar la gran estela de luces de la capital colombiana. La tranquilidad y el silencio son una constante a lo largo del día, haciéndolo un lugar perfecto para descansar leyendo, pensando o meditando.

Chingaza cuenta con una gran biodiversidad de especies y endemísmos de los páramos andinos, siendo una región de gran importancia ecológica. Su fauna característica incluye el oso de anteojos, el zorro, el tigrillo, el curi, el cóndor, el águila, venados y muchas otras especies de mamíferos, aves e insectos. El avistamiento de estos animales es difícil, pero si es seguro encontrarse muy de cerca con varios venados cola blanca durante el recorrido, lo que causa una enorme exaltación y la reflexión sobre la extinción que sufren estas especies. La riqueza de la flora es inmensa, los diferentes estudios realizados estiman unas 2000 especies vegetales, de las cuales solo se tiene registro de 383, la mayoría de gran importancia dentro del ciclo hidrológico al tener la función de captadores y reguladores del agua. Durante el recorrido se identifica y analiza el pórque de la fisiología de las plantas; su porte bajo, las formas en rosetas y las hojas pequeñas que ayudan a mantener el agua y gastar menos energía. Como especies representativas se encuentran cuatro especies de frailejones, musgos, líquenes, helechos, el siete cueros, el cucharo, el encenillo, el té de Bogotá, el guarda rocio y diferentes bromélias y orquídeas.





Algo muy característico de este parque son las ruinas que han dejado, dos mega proyectos para Bogotá. La construcción del gran sistema Chingaza de la EAAB, finalizado hace aproximadamente 30 años, bajo el cual trabajaron más de 3.000 empleados en sitio, y que corresponde a cientos de kilómetros en túneles, válvulas, plantas de tratamiento, embalses y tuberías. El segundo, las minas o canteras de cementos Samper, de donde se extrajo la piedra para algo como el 70% de las construcciones de Bogotá. Pues resulta que la naturaleza ha empezado a colonizar nuevamente este pasado y no es raro encontrar restos de construcción invadidos por vegetación.

Una gran extensión del parque, específicamente donde se encuentra el sistema Chingaza y el embalse de Chuza, pertenecen administrativamente al municipio de Fómeque, irónica y paradójicamente en este municipio NO se cuenta con el servicio de agua potable. Es cierto, puede que el gobierno municipal sea responsable en cierta parte por no haber tenido ésta en sus prioridades, pero también se siente cierto resentimiento fomequeño hacia la EAAB (Empresa de Acueducto de Bogotá) e inclusive hacia la división de Parques Naturales, obviamente cuestionando la "gratitud" de nosotros los ya casi 10'000.000 de bogotanos, principales beneficiarios del recurso hídrico. La EAAB habla del proyecto Chingaza II, pero factores como las irresponsabilidad social demostrada por esta empresa y el impacto ambiental que causaría nos hacen pensar que sería mejor que no ocurriera.

Finalmente no nos animamos a ir a la laguna de Chingaza, el principal ícono y la que le da el nombre al parque. Según una funcionaria, es la laguna más bella e impresionante haciendola su lugar favorito. Eso sin mencionar que para los primeros habitantes del parque, los indígenas Muiscas era de caracter sagrado. Aunque no hay visitas guiadas ni senderos nos dijeron que vale la pena ir. Por lo menos tenemos excusa para volver pronto.

Cada vez me doy más cuenta de lo poco que conozco mi propio país, mi propio departamento y hasta mi propia ciudad. Así que le recomiendo a quienes no hayan ido al PNN Chingaza, que lo hagan, especialmente a la gente que vive o está cerca de Bogotá, es muy cerca y fácil de ir. Puede no ser el plan más barato (ni guerrero) pero si un plan con los mejores paisajes. Les aseguro que la tranquilidad y el silencio que se vive allí es difícil de encontrar en estos tiempos, además, lo obliga a uno a reflexionar acerca de la importancia del agua y todo su ciclo natural.

Agradecimientos especiales a Laura Hernández @la1o6 por toda su colaboración.


lunes 2 de noviembre de 2009

Experimento de Productividad. Introducción

Hay pocas cosas que me estresan y me preocupan más que saber que tengo cosas pendientes por hacer. Sin embargo, a alguien mira los hechos concretos le parecería todo lo contrario, que me sintiera a gusto estando así. Lo digo porque porque cada lista o "to-do" de pendientes que inicio, empieza a crecer y crecer muy rápidamente, sin que necesariamente todos los items sean tachados.

Lo admito, sufro de un desorden sicológico muy común en los trabajadores de la actualidad, la procrastinación. Consiste en postergar y postergar tareas por largos periodos de tiempo, ya sea porque se subestima o porque se sobrestima su complejidad, en lugar de tomar acción. Otras expresiones de este comportamiento suelen ocurrir por una falsa creencia de perfeccionismo o por ansiedad.

Pero esto no tiene porque seguir siendo así. Decidí que es el momento justo de reaccionar, aprovechando que se acerca el final de año y como dice la canción: año nuevo, vida nueva. Así que si en realidad va a haber vida nueva por lo menos tengo que dejar en paz y salvo lo que empecé en esta vida vieja. Hay varios (muchos) proyectos que quedaron en estado no finalizados, no cerrados, pendientes o en infrecuente desarrollo. Esto causa en algunos casos que la empresa no pueda facturar, en otros implica que retomar el proyecto cuesta tanto o más que finalizarlo y en la mayoría significa que el proyecto en ese estado, simplemente no es una alternativa.

El experimento que voy a llevar a cabo es muy fácil: definir las condiciones que considero óptimas para lograr trabajar, no más sino mejor, más inteligentemente.

Las condiciones

Teletrabajo

No trabajar desde la oficina. Por qué? La principal razón (o excusa) es la desconcentración, la rutina diaria absorbe toda la atención y energía. Es cierto, no me puedo quejar de la distancia entre la casa y la oficina, pero en serio, que diferencia hay entre ver la pantalla de un computador aquí o allá? por ahora el factor de interacción social de los proyectos no me preocupa ya que yo soy el único responsable. Además cada vez el tráfico es más pesado en horas pico y si ese tiempo y energías que implican los desplazamientos se puediera invertir en trabajo efectivamente, sería excelente.
Por último, el teletrabajo o telecommuting es una tendencia que ya está siendo utilizada por muchísima gente, sobre todo en mi industria y ya empieza a ser mencionada en los principales medios. Más bien, por que no intentarlo?

Planeación

Diaria: Para la planeación me parece conveniente seguir la técnica de los 18 minutos bajo la cual se toman 5 minutos al inicio del día para listar las actividades, 5 al final para revisarlas y 1 minuto por hora para renfocarse. En general me parece bien, excepto por la interrupción cada hora, en mi opinión es más costosa la interrupción que el valor ganado "reenfocando", mi versión adaptada consistirá en renfocarme al haber terminado por completo cada actividad.

Semanal: Además de poder planear efectivamente cada día, es importante tener una visión de alcance intermedio entre la rutina diaria y la imagen completa. Las semanas tienen la ventaja de que permiten saber muy rápidamente si las cosas se están haciendo bien o mal y comparar resultados obtenidos contra los planeados y contra semanas anteriores. Una de mis metas es ser capaz de determinar qué tanto se puede hacer durante la semana y en última instancia, poder estimar el esfuerzo real de un proyecto completo en semanas.

Reglas

Como es natural, para que este experimento sea exitoso es necesario fijar algunas reglas que debo cumplir con el fin de, en un futuro, generar hábitos para que esta problemática no se vuelva a repetir en un par de semanas. Las reglas que he definido hasta ahora son:
  • Jornada: El día inicia a las 5:30AM y termina a las 9:30PM. La jornada laboral de 7:30AM a 6:30PM. Hace un tiempo entendí que trasnochar en vano no es algo para estar orgulloso y no, definitivamente la calidad del trabajo cuando se trasnocha no es la mejor. También he visto según mi experiencia que entre más temprano se inicie el día, más se aprovecha.
  • Revisión de correo: Considero que una de las metodologías más efectivas que he visto hasta ahora para el manejo del correo electrónico es Inbox Zero. La idea: no "procrastinar" con el correo electrónico y evitar que se convierta en la distracción número 1, minimizando el tiempo que se dedica a él. Con cuatro revisiones a la bandeja de entrada al día es más que suficiente.
  • Chat: El chat tiene tanto de bueno como de malo. Puede ser usado como una herramienta de colaboración y comunicación invaluable en un equipo de trabajo, pero por otro lado tiene el problema de llegar a convertirse la herramienta que causa más desconcentración e interrupción constante. Muchas veces es mucho más directo hacer una llamada o mucho más prudente escribir un correo. No chat.
  • Redes sociales: No hay porque engañarse a uno mismo, es un hecho, las redes sociales y los sitios de noticias (como Google Reader, Twitter, Facebook, Blogs) matan la productividad. Claro, no estoy diciendo que no sean importantes y que no merezcan su espacio, sino que no les debemos abrir la puerta para que invadan y absorvan horas productivas valiosas. Máximo una hora al finalizar el día.
  • Seguimiento: Por más que el teletrabajo sea una maravilla y que parte de la comunicación se lleve a cabo por medios electrónicos, siempre van a existir actividades que hay que coordinar con el equipo o una reunión presencial frente a frente donde se clarifican los pasos a seguir. Un día a la semana se hará seguimiento presencial en la oficina.
Las próximas entradas en este blog van a reflejar el estado de avance y cómo se ha ido desarrollando el experimento.

David


lunes 3 de noviembre de 2008

Desarrollando con Dojo, Django 1.0, Dojango y Google App Engine

Después de un lapso de varios mesos de haber desarrollado mi primer prototipo de aplicación, volví a retomar el desarrollo en Google App Engine por un proyecto interno nuevo que surgió en mi empresa Eforcers. Esta vez la aplicación a desarrollar es una herramienta que está planteada a largo plazo y que va a ir evolucionando según nuestras propias necesidades. Por este motivo al mirar atrás, vi que utilizar el framework web_app de Google no era la solución más robusta e indicada para el alcance del proyecto, en especial teniendo a Django como una posible alternativa. A continuación voy a presentar los recursos que utilicé para luego plantear el problema y ver como las fichas del rompecabezas van cuadrando y mostrar mi solución.

Los Recursos

En esta travesía el primer recurso que fue fundamental, fue una de las sesiones de Google I/O a que no pude asistir por conflicto de horarios, pero afortunadamente fue grabado en video y subido a YouTube. En esta sesión Guido van Rosum, creador de Python y empleado de Google, explica muy claramente y con ejemplos cómo aprovechar lo mejor de Django en el App Engine e introduce el segundo recurso; el proyecto Google App Engine Django desarrollado por dos empleados de Google.



Este proyecto sirve como "ayudante" y provee la implementación de los archivos básicos para cualquier aplicación que quiera usar Django en App Engine teniendo en cuenta las restricciones impuestas. El proyecto se compone de los archivos: main.py, manage.py, settings.py, urls.py, el famoso app.yaml y el directorio de la librería appengine_django que entre otras provee una implementación de contrib/auth de la cual hablaré en un futuro post. Este artículo introduce el proyecto, muestra su uso y configuración.

Desde el punto de vista de la interfaz de usuario, simplemente ya no me preocupo por la selección de la librería, Dojo Toolkit ofrece todo lo necesario y versión tras versión es mejor. Sin embargo para la integración con Django y minimizar la plomería, valío la pena experimentar con un proyecto de la gente de Uxebu, todos ellos commiters de dojo, el proyecto es dojango y resulta muy útil para evitar código que usualmente se repite página tras página como la definición del perfil de dojo usado (local, cross domain, AOL o Google) la versión, los estilos CSS del tema, entre otras bondades; en el futuro sus creadores prometen integrar con django.forms para la generación automática de los dijits.

El Problema

En resumen el problema de raíz fueron las versiones. En primer lugar Google App Engine incorpora la versión 0.96 de Django, la cual es una versión desactualizada y no incluye muchas de las mejoras que están en la versión 1.0, el motivo 0.96 era la versión más estable al momento de desarrollo del App Engine, además dojango requiere una versión mayor o igual a 1.0. Otra parte del problema fue que el "ayudante" únicamente soporta la versión 0.96 o la última de desarrollo.

Otro problema que surgió, esta vez por restricciones del App Engine en producción fue el límite de 1000 archivos para la inclusión de Django.

La Solución

En definitiva la solución fue muy simple pero a la vez muy inusual, bajar las últimas versiones del trunk de subversión de todos los proyectos, aparte de cierta familiarización con el comando svn checkout este proceso no requiere nada más.

En cuanto a la otra preocupación, aprovechando el reciente soporte a zipimport la solución fue seguir las instrucciones planteadas en este artículo:

  1. Descargar Django
  2. Empaquetar Django en un archivo zip, django.zip
  3. Remover del archivo zip los módulos no soportados/no necesarios, como la consola de administración, los archivos de traducciones locales (obviamente excepto español e inglés)
  4. No olvidar adicionar los módulos en contrib que requiere el "ayudante" que son: auth, sessions, sites.
  5. Copiar el zip al directorio raíz de la aplicación
  6. Con el "ayudante" no es necesario hacer nada más, desde que el nombre sea django.zip
Eso fue todo lo necesario para armar un proyecto base generico para todas las próximas aplicaciones a desarrollar en Google App Engine (con suerte muchas) con Django y Dojo.

Obviamente se supone que en el futuro van a salir versiones nuevas de todos estos componentes y para entonces muchos de estos problemas se habrán solucionado. Aprovechando que toque el tema del futuro estoy intrigado por el soporte a un nuevo lenguaje en tiempo de ejecución según el roadmap publicado (mi predicción esta entre PHP y Java). De todos modos en el poco contacto que he tenido con Python me he sentido muy cómodo y veo grandes fortalezas en este lenguaje. Por otro lado, creo que el proyecto dojango va a evolucionar hasta convertise en el comprehesivo Zend_Dojo de Python brindando muchos otros "goodies" que estoy seguro facilitarán el desarrollo de apps en Dojo y mejorarán la productividad.


sábado 20 de septiembre de 2008

Me gradué de Maestría

Como algunos de ustedes ya saben, oficialmente soy Magister en Ingeniería área de Sistemas y Computación de la Universidad de los Andes. Quiero darle las gracias a todos aquellos que me apoyaron y confiaron en mí en el camino hacia este logro.

Ahora vienen nuevos retos y es el momento de empezar a aplicar en la industria todo lo que aprendí en la Academia.


lunes 28 de julio de 2008

Media Maraton de Bogota

Aca están las fotos de la media maratón de Bogotá el pasado domingo 27 de Julio de 2008.



Este es el mapa del recorrido


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Los primeros siete kilómetros se caracterizaron por el calor, estaba haciendo un sol increíble y creo que no hice la mejor selección en cuanto a la camiseta, sin embargo logré llevar un ritmo constante en cuanto a pulsaciones (70 bpm) del kilómetro 7 al 10 aprovechando el trayecto plano de la 72 hasta la 100 por la Cra. 15 fue más fácil aún y la hidratación empezó a mostrar sus beneficios; resultado, a los 10Km llevaba 55 minutos lo cual era la meta planeada.

Desde ahí todo fue inercia hasta el kilómetro 14, donde empezó el dolor en las rodillas luego de ver al "pacer" de las 2:00h, a propósito muy buena la idea ya que es la primera vez que hay de esto en la maratón, los "pacers" o "liebres" son atletas profesionales que saben exactamente cual debe ser el ritmo constante para demorarse X tiempo. Continuando con el recorrido, desde el kilometro 15 hasta el 21 fue el sufrimiento puro, el dolor no me dejaba acelerar aunque de pulsaciones andaba bien (entre 60 y 65 bpm). Opino que la ubicación de la meta es estratégica por la rueda samsung del parque del salitre, la cual puede ser vista desde varios kilómetros antes. La emoción al llegar fue inmensa y gratificante aunque el tiempo no haya sido el mejor fue una prueba lo suficientemente dura tanto física como mentalmente.